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[Historia] La constancia de mi madre para aprender inglés

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Es la 1 de la madrugada, y acabo de llegar a casa después de estar en un tándem lingüístico. De vez en cuando voy, con el motivo de poder hablar en inglés con nativos (y algo de Italiano también) a la vez que conozco gente nueva y salgo de la rutina diaria, aunque al día siguiente cueste más de lo normal madrugar. Y para tomar alguna cerveza, y es que una cerveza siempre ayuda para quitarte la vergüenza, pero sólo una, por mucho que digan que borracho uno habla mejor inglés, no hagáis caso, lo único que mejora es el ridículo que se hace sin que uno se dé cuenta, a no ser que todo el mundo esté borracho. En ese caso, todo el mundo se entiende, ya sea en cualquier idioma o entre berridos.

Volviendo al tema origen, llego a casa y veo a mi madre estudiando. Tiene 59 años, y lleva unos meses (concretamente desde septiembre) cursando el primer año de inglés en la Escuela de Idiomas. Y lo único que puedo hacer es sentarme a su lado y preguntarle si necesita que la ayude. Al principio me comenta que no es necesario que el presente simple lo comprende y sabe usarlo (aunque a veces cometa errores al no poner la s en la tercera persona del singular), así que me dispongo a irme a mi habitación ya que al día siguiente hay que madrugar.

A los pocos minutos, viene ella sin hacer ruido y me dice si puedo ayudarle a clarificar los usos de anything y nothing. Entre la teoría, ejemplos e interiorización de lo aprendido pasa un rato. No pasa nada, es tu madre, la que siempre ha estado contigo, ya dormirás más otro día – piensas entre tus adentros- y te sientes mal porque piensas que hay algo de egoísmo en esas palabras.

Así que nos vamos los dos al salón y empezamos a repasar los conceptos clave para su clase de mañana; las formas verbales del presente simple y continuo, lo mismo con el pasado, los verbos más importantes, vocabulario que se le resiste a permanecer junto a ella, algunas frases útiles, etc…

Y nos dieron las 2, los dos algo cansados, ella por tener la cabeza llena de palabrería inglesa y yo porque tengo en mente que no voy a dormir mucho. Pero luego vuelves a pensar que el esfuerzo realizado esa noche verá sus frutos en el día de mañana (o más bien, al final del año académico).

Así, que le pregunto de nuevo, ¿Mamá, alguna duda más? A lo que ella me responde: “No, creo que por hoy es más que suficiente”. Y con una sonrisa, le doy un beso en su preciosa cabellera y me despido de ella, y esta vez sí, pude irme a dormir, y con una sincera sonrisa por haber ayudado aunque sea por un rato a esa dulce persona que tanta paciencia ha tenido y sigue teniendo conmigo.

Nota del autor: En principio me hubiera gustado compartir con vosotros esta historia en el día de la madre, pero no hubo manera, pero bueno, más vale tarde que nunca 😉

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